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miércoles, 14 de octubre de 2009

Visita Institucional Ayto. Estella-Lizarra (Fin de Campaña 2009)

* Noticia extraía de Diario de Navarra, 14-10-09 *

A partir de ahora, cualquier vecino puede entrar y salir por la puerta y torre de Santa María tal y como los habitantes de la ciudad hicieron durante siglos, entre principios del XIII y el XIX, por el único acceso medieval que conserva Estella.

De hecho, el año 1826 marca la última referencia a un portal cuyas ruinas se han recuperado para incorporarlo como un elemento más de la visita al arranque del barrio monumental, donde confluyen la iglesia Santa María Jus, las ruinas del castillo de Zalatambor y el convento de Santo Domingo.

Ayer (13-10-09), la asesoría arqueológica del Ayuntamiento, Navark, presentó ante un grupo de concejales del Ayuntamiento este nuevo elemento turístico, junto con otras campañas de trabajo de recuperación desarrolladas, como la última de los campos de trabajo de Zalatambor o la muralla de la judería nueva, que se está ejecutando en estos momentos.

Así, la alcaldesa de Estella, Begoña Ganuza, y los concejales Félix Alfaro, Javier del Cazo y Raúl Echávarri, así como el nuevo edil a la espera de tomar posesión, Javier López, estuvieron entre los primeros en atravesar la antigua muralla por el punto por donde antaño llegaban las gentes procedentes del camino de Lerín o de la cañada Imas-Iranzu.

La recuperación de la puerta de Santa María se ha realizado en dos campañas consecutivas en los veranos de 2008 y 2009, tras las que ha quedado lista. El último equipo ha estado compuesto por siete personas y ha contado con una dotación de 20.000 euros para materiales y 94.600 para personal, sufragada al 80% por el SNE.

Después de la consolidación inicial realizada el año pasado, en el último verano se ha acometido la excavación en dos catas de 2 por 4 metros en busca de la traza de las antiguas casas del barrio judío Elgacena, sobre el que posteriormente se construyeron tanto la iglesia románica como la puerta y la muralla.

Aunque han aflorado una gran cantidad de restos judíos, los elementos constructivos están parcialmente arrasados, por lo que se ha optado simplemente por cubrirlos. Entre los abundantes utensilios domésticos han aparecido restos de cerámica vidriada andalusí, que evidencian un comercio con áreas de la España islámica. "En total habrá entre 25 y 30 piezas que justificarían su exposición", explicó Mikel Ramos, arqueólogo de Navark. También han aparecido enterramientos, en concreto los esqueletos de dos adultos y un joven bajo la torre de la puerta.

En breve un panel informará a los visitantes de las características de la puerta de Santa María, que se ha rematado con un acceso con cierre, mientras que el pavimento se ha acondicionado con grava y traviesas de tren. También se ha habilitado un pequeño mirador en la ladera para observar el conjunto integrado por la puerta, la iglesia y el castillo de Zalatambor.


Pd. Enlace a la noticia en la web de Diario de Navarra

martes, 8 de septiembre de 2009

Un centenar de estelleses ve el resurgir de las murallas de la Judería Nueva

* Noticia extraída del Diario de Noticias (07-09-09) *

Un centenar de estelleses tuvieron el pasado día 6 de Septiembre la oportunidad de ser los primeros en situarse a pie de la muralla Este de lo que fue la Judería Nueva de la ciudad del Ega.

Esta fue la gran novedad de las visitas guiadas que cada año se organizan en Estella con motivo de la jornada europea de la cultura judía.

La visita a los restos de la primitiva judería de Elgacena y de la Judería Nueva, partió a las 11 horas desde la plaza San Martín. Los asistentes, en su mayoría estelleses, escucharon de la mano de los guías la historia de Estella y la importancia que tuvieron los judíos para la misma.

Por la calle La Rúa, la expedición subió hasta Santa María Jus del Castillo, donde antiguamente se ubicó una sinagoga, todo ello perteneciente a Elgacena. Además, también pudieron ver la recuperación, realizada hace unos meses, de la puerta de Santa María que si bien es posterior a la existencia de la judería, es otro de los hallazgos arqueológicos realizados.
Desde ahí, los participantes se detuvieron en el Santo Sepulcro y por el camino de Ordóiz, llegaron hasta la Nueva Judería, donde dos horas después del inicio finalizó el recorrido.

Esta actividad se realiza porque Estella-Lizarra pertenece como miembro de pleno derecho a la Red de Juderías de España, Caminos de Sefarad.



Pd. Link a la noticia:

Diario de Noticias

martes, 1 de septiembre de 2009

X Jornada Europea de la Cultura Judía















EL NUEVO BARRIO JUDÍO EN ESTELLA-LIZARRA

Los judíos abandonaron la vieja judería de Elgacena en la 1ª mitad del s. XII y se instalaron en la ladera Norte de una terraza del río Ega situada al Sur de la ciudad, sobre uno de los meandros del río y bajo la colina donde más tarde (último cuarto del s. XIII) se construiría el castillo de Belmecher.

La aljama nueva ocupaba una extensión aproximada de unos 35.000 m2. Se hallaba delimitada por una muralla en sus lados Este, Sur y Oeste, complementada en esta parte, como ya se ha dicho, por los muros del castillo de Belmecher.

Por el lado Norte, la judería era vecina de las huertas del convento de Santo Domingo, de la que fue separada en 1307 mediante la edificación de una tapia por orden del rey Luis Hutin.

La judería incluía, además de las viviendas de la población, instalaciones industriales: hornos comunales para cocer el pan, baños, un molino, una tintorería y un trujal. Como cualquier otra comunidad judía contaba asimismo con una sinagoga y sus instalaciones anejas.

No obstante, no se puede descartar la existencia de alguna otra sinagoga debido al volumen de su población.

Hoy día los edificios que conformaron la judería nueva estellesa ya no son visibles y están ocultos bajo el terreno y los cultivos. La única parte visible de la judería es la muralla que la delimitaba y la defendía.

La cerca se encuentra semioculta por la vegetación en la mayor parte de su recorrido aunque el frente Norte, que se asoma sobre el Camino de Santiago, puede verse perfectamente.

Se trata de un paño de unos 300 m. de longitud, construido con piedra caliza de color blanco. Conserva restos de una torre, dotada de dos aspilleras defensivas, junto a la que se abre un poterna para acceder a la judería.

Excavaciones arqueológicas llevadas a cabo recientemente en el interior de este barrio han permitido recuperar testimonios constructivos y de cultura material de dicha aljama. De ellos parece deducirse que su trazado urbano se hallaba adaptado a la ladera, con las viviendas situadas en líneas paralelas sobre terrazas.

Esos trabajos señalan claramente que la recuperación de los restos de esta aljama, y de toda la información histórica que en ellos pueda existir, está sujeta a la realización de trabajos arqueológicos que permitan recuperar el trazado de sus calles, sus casas, sus lugares de culto y sus establecimientos industriales.

Una información interesante sobre los judíos la aporta una inscripción funeraria, seguramente procedente del cementerio judío, hallada en 1912, junto a las ruinas del castillo de Belmecher. La lauda estaba dedicada al rabí Noé, hijo de Naamá, hijo de Noé, natural de Novar y fue datada en el año 1127.

La aljama de Estella era la tercera en importancia de las treinta comunidades judías navarras, sólo superada por las de Pamplona y Tudela.

La comunidad judía representaba a mediados del s. XIII el diez por ciento de la población estellesa, con un total de unas 110 familias en 1264 (en torno a 450 personas), cómputo que incluía a personas de todo tipo de estatuto social y económico dentro de la judería.

La aljama estellesa jugó un importante papel en la configuración de los burgos de francos, colaborando con las autoridades de los otros barrios de Estella en diversas ocasiones como miembros activos de la ciudad.

Los judíos estelleses conformaron así una comunidad totalmente organizada, activa y próspera, con un potencial económico capaz incluso de conceder a los monarcas navarros préstamos y aportaciones extraordinarias.

Prueba de ello es que la aljama estellesas aportaba en 1266 a la corona navarra 1.500 libras, el 10 % de los ingresos totales de todo el Reino.

La judería estellesa contó con familias notables: los Orabuena (Juce fue médico del rey Carlos III el Noble), los Aben Seraq (el escritor), los Leví, Ezquerra y Calahorra, que hicieron del mercado de Estella un activo centro de contratación de créditos.

El año 1328, en un momento de crisis política relacionado con un vacío de poder, se produjo un asalto en busca de cartas de crédito y documentos notariales encabezado por notarios y pequeños nobles endeudados, seguido de un saqueo por parte de sus acompañantes e instigados por el franciscano fray Pedro de Ollogoyen.

Hubo incendios, destrucciones y muertes, fundamentalmente de quienes se resistieron. Muchas familias huyeron, de modo que las pechas y censos hubieron de ser rebajados (de 1.100 libras antes del asalto a 300 libras en 1333).

Sin embargo, para 1336 se inició una recuperación, evidenciada en el aumento de la pecha a 500 libras, que había cristalizado el año 1360.

En ese momento la judería estellesa había recuperado la población de antaño, si bien no con la vuelta de los huidos en 1328 a las juderías más occidentales del reino, sino con la aportación de judíos venidos de más allá de Ultrapuertos (Francia, Inglaterra, etc.).

La expulsión de los judíos españoles a partir del Decreto de los Reyes Católicos de 31 de marzo de 1492 no tuvo repercusión en Navarra. De hecho, fue aquí donde se refugiaron muchos de los judíos castellanos expulsados como consecuencia de dicho decreto, de acuerdo a la política desarrollada por los reyes navarros, Juan II de Albret y Catalina de Foix.

Sin embargo, ante las constantes presiones ejercidas por los monarcas castellanos los monarcas navarros se vieron obligados a expulsar a los judíos navarros el año 1498.

La mayor parte de los judíos navarros prefirió convertirse a la fe cristiana y permanecer en su casa al frente de sus negocios aunque algunos marcharon a otras tierras.

Pd. Enlace a la información sobre los trabajos del Frente Este de la muralla de la Judería Nueva de Estella-Lizarra

La primitiva judería estellesa: Elgacena
















ORÍGENES


La comunidad judía estuvo presente en la vida estellesa desde su fundación, tal como atestigua su fuero de 1076-1077.
Desde ese momento hasta su expulsión en 1498 la aljama de Estella fue una de las más importantes del Reino de Navarra.

Su momento de máximo esplendor tuvo lugar en el siglo XIII y sus habitantes aportaron a la cultura judía en el Reino de Navarra figuras relevantes como el escritor Ménahem Bar Zerah, conocido también como Ben Seraq (1310-1385) o el médico Juce Orabuena.

La población judía, dedicada a típicas transacciones mercantiles y financieras, debió llegar a Estella atraída por la vocación mercantil de este enclave. Al parecer, en un principio debieron vivir mezclados con los cristianos, pero pronto formaron un núcleo propio, separado del resto de la ciudad, llamado Olgacena o Elgacena.

La judería estellesa era la más importante de la Merindad de Estella, donde también existían juderías como las de Andosilla, Azagra, Cárcar, Lerín, Los Arcos, Mendavia, San Adrián y Viana.

EL BARRIO DE ELGACENA

La extensión ocupada por esta aljama no se conoce con exactitud, ya que sus edificios han desaparecido en su totalidad.

A partir de la documentación disponible parece que se situaba a continuación del barrio de San Martín, hacia el Sur, en una terraza elevada sobre el río y sobre la iglesia del Santo Sepulcro.

La documentación escrita aporta pocos datos, aunque importantes. Consta que el año 1135 estaba abandonada, y el espacio que antes ocupaba fue donado a los barones de Estella por el rey de Navarra García Ramírez “El Restaurador”.
Así, en el año 1145 la corona navarra donaba al obispo de Pamplona la antigua sinagoga para que construyese una iglesia dedicada a Santa María y a Todos los Santos (hoy de Jus del Castillo).

La documentación arqueológica, en cambio, ha proporcionado más información sobre esta población. La intervención arqueológica llevada a cabo durante los trabajos de restauración y puesta en valor de la iglesia de Santa María Jus del Castillo permitieron el hallazgos de los restos de la sinagoga de Elgacena y de varias casas de la judería.

La sinagoga estaba construida con mampuestos de caliza apenas trabajados, cogidos y enlucidos con una capa de mortero en la que se veían huellas de encofrado.
Sus dimensiones, según los datos obtenidos, se situaban en 18 m. de longitud y 10 m. de ancho, aproximadamente. El hastial o fachada este fue derribado y sustituido por un ábside semicircular para su conversión en iglesia cristiana después de 1145.

En el entorno, en concreto al Sur de la iglesia, se recuperaron restos de varias viviendas, aunque no se pudo recuperar la planta completa de ninguna de ellas.
Estaban construidas de dos maneras: unas fueron levantadas con adobes de forma irregular sobre un zócalo de piedra, y posteriormente revestidas de mortero de cal pintado con almagra. Otras se construyeron exclusivamente con mortero de cal, mediante la técnica del encofrado.
Todas las viviendas se techaban con tejas curvas de cerámica.

Muralla Este de la Judería Nueva de Estella-Lizarra









El pasado Martes, día 4 de Agosto, comenzaron los trabajos de reconstrucción y consolidación del tramo este de la Judería Nueva, ubicada en el término de Ordoiz.

Estas obras forman parte del Plan E impulsado por el Gobierno central para el fomento del empleo.

Los autores del presente proyecto municipal son Guillermo De la Peña Barrio, Arquitecto, en colaboración con el Ayuntamiento de Estella-Lizarra y el Gabinete de Arqueología e Historia Navark s.l., quienes han actuado como Asesoría Arqueológica muncicipal.

La parte de la muralla urbana que concierne a éste trabajo, que se realizará en diferentes fases, es el Frente Este que delimitaba la Judería Nueva de Estella-Lizarra. Este lienzo se inicia a la altura de la cabecera del Santo Sepulcro y continúa hacia el Sur hasta envolver la larga loma donde se asentaba la judería y, tras girar hacia el Norte, culminaba en la fortaleza de Belmecher.

La muralla de la aljama, y la propia aljama, se insertan en un espacio más amplio que encierra una serie de elementos de interés histórico que son parte fundamental de la historia de la ciudad, hecho que ha motivado su declaración como Bien de Interés Cultural con la categoría de “Sitio Histórico”.

La conservación de estas murallas hacen a Estella-Lizarra la única entre las grandes villas medievales navarras, ya que pocas han conservado hasta nuestro tiempo tramos importantes y significativos de sus cercas urbanas medievales que permiten casi una completa perspectiva de un poderoso sistema defensivo.

El Ayuntamiento de Estella-Lizarra a la vista del pésimo estado de conservación, analizado el valor simbólico de éste bien histórico, como única muestra del pasado judío aún en pie en la ciudad y, por tanto, en un puesto especialmente relevante en el contexto histórico navarro, español e internacional y, en vista de su titularidad pública y la existencia de financiación alternativa a la propia municipal, ha decidido acometer dicha propuesta.

Se plantea cumplir los objetivos siguientes, todos ellos acordes con lo previsto en el artículo 3 de la Ley Foral 14/2005, de 22 de noviembre, del Patrimonio Cultural de Navarra:

- La recuperación para disfrute público del frente Este de la muralla de la Judería mediante su restauración, consolidación y puesta en valor, de acuerdo al interés de la Corporación estellesa por acrecentar los restos visibles del pasado judío de la ciudad, poseedora en su tiempo de una de las aljamas más importantes del Reino de Navarra,

- Señalar que los restos que se proponen recuperar se encuentran en una zona de la ciudad que se ve atravesada por dos de Itinerarios Culturales Europeos (El Camino de Santiago y la Ruta de los Sefardíes),

- Llevar a cabo un proceso de documentación que recogerá el mayor caudal posible de datos sobre una de las murallas ciudadanas estellesas ya que éstas no han sido objeto de estudio alguno, ni de carácter histórico, ni de carácter arqueológico,

- Retomar la idea iniciada en la propuesta del “Parque Cultural” de 1996: Recuperar las murallas de la ciudad como un elemento significativo de la ciudad, como un primer impulso a la creación de un paseo perimetral al pie de una muralla reparada y acondicionada para su visita. Este paseo, por otra parte, servirá para el mantenimiento futuro del monumento al facilitar las infraestructuras para su restauración, conservación y mantenimiento.









Pd. Enlaces a las reseñas en prensa:

Diario de Noticias

Diario de Navarra

"Especial" Diario de Navarra